Sucesos "Quiero a mis hijas. No las asfixié"

"Quiero a mis hijas. No las asfixié"

Ikram B., de origen marroquí, se ha sentado este lunes en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Zaragoza acusada de provocar la muerte por asfixia de dos de sus hijas bebés e intentarlo con una tercera. La mujer ha negado los hechos y ha rechazado que hiciera sobre ellas ningún ritual porque no cree en ellos, según ha declarado ante los magistrados.

Zaragoza.- Ikram B., de origen marroquí, ha negado este lunes que asfixiara a sus hijas bebés y ha asegurado que no hizo sobre ellas ningún ritual porque no cree en ellos, aunque sí ha reconocido haber oído "leyendas de espíritus que atacan a los niños". Así lo ha aseverado ante los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Zaragoza que le juzgan por provocar, presuntamente, la muerte por asfixia de dos de sus hijas bebés e intentarlo con una tercera. Se enfrenta a 55 años de cárcel.

"Imposible, yo quiero a mi hija. ¿Cómo voy a hacerle eso? He aguantado el embarazo durante nueve meses, con vómitos, sangrado de la nariz, no puedo hacerle eso", ha defendido la procesada, que lleva en prisión provisional desde diciembre de 2014.

La primera niña, Sara, falleció en 2011 tras haber sido hospitalizada en varias ocasiones con episodios de asfixia. La segunda, Marwa, en 2014, lo que hizo sospechar a la Policía. Otra de las hijas del matrimonio, Riham, también sufrió estos episodios y tuvo que ser ingresada, pero logró sobrevivir y los servicios sociales la declararon en situación de desamparo.

En algunas ocasiones Ikram B. estaba sola con las niñas cuando comenzaban a ponerse mal (con vómitos, blancas, los labios morados...), pero en otras estaba acompañada de su suegra o su cuñada, ha explicado, con ayuda de un intérprete. Asimismo, ha asegurado que cuando "se ponían mal" acudía primero "a los médicos" y que cuando falleció la primera bebé ella no se negó a que le practicaran la autopsia porque "quería saber qué le había pasado a mi hija", ha dicho esta mujer, a la que defienden los letrados Pedro Pascual y Eladio Mateo.

Las niñas presentaban episodios de asfixia similares cuando llegaban al hospital. Así lo ha asegurado, entre otras testigos, María Paz Ruiz-Echarri, una de las pediatras que atendió a dos de las niñas en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza. "En poco tiempo se les pasaba. Era un poco discordante con la gravedad con la que venían", ha comentado, añadiendo que nunca observó "marcas en el cuerpo".

Fue en uno de los ingresos de Riham -la niña que logró sobrevivir- cuando en el hospital empezaron a sospechar de la madre, a la que veían con una actitud "de cierta frialdad" hacia su hija y que ponía a la bebé un chupete que pasaba antes por un recipiente -comprobaron que éste no tenía nada-. La niña empeoró estando en la habitación con Ikram B. por lo que las pediatras decidieron ingresarla en la UCI donde su madre "sólo podía estar un ratito y acompañada siempre de personal médico". De nuevo en la habitación, desde el hospital pidieron cámaras para vigilar lo que ocurría.

El marido de Ikram B., Mimoun R., reconoció entre sollozos a las pediatras, según ellas mismas han confirmado, que tenía "miedo" de que su esposa se quedara a solas con las niñas. Mimoun R. no lo ha negado, pero ha explicado que era "para que siguiera más tiempo en el hospital" ante el temor de que volvieran a enfermar. No cree que su mujer pudiera hacerles algo malo a las niñas ya que en algunos casos estaba con ella cuando enfermaban y, según su declaración, "nunca" observó a nadie de su familia taparle la boca a las pequeñas ni escuchó a su esposa hablar de que tenía "el vientre endemoniado".

Visita de una mediadora cultural

Una mediadora cultural, Amina K., se entrevistó con la mujer y su familia en una ocasión. Según ha relatado este lunes ante los magistrados, debía trasladarles la petición del hospital de que no dejaran sola a Ikram B. con las niñas y que ésta visitara a un psiquiatra. "No me confirmaron que iban a seguir las normas", ha declarado, y así se lo hizo saber al hospital. "Les dije que fracasaba como mediadora porque no había colaboración", ha señalado. "Cada uno tenía su excusa para no estar con Ikram y las niñas", ha añadido.

La familia le explicó, según ha reconocido al fiscal, que la casa donde vivía la ahora acusada "estaba endemoniada" con "espíritus malos", denominados el djinn en la cultura árabe, que "influían sobre las niñas y les causaban la muerte". "Nadie de la familia culpó a la madre" de lo que ocurría a las bebés, ha indicado.

Amina K. aconsejó entonces a Ikram B. que pusieran "cedés continuos con la lectura del Corán" como forma de "limpieza de los demonios" y le propuso ir a vivir con su suegra, pero no aceptó. Esta mediadora escuchó "varias leyendas" de la familia, pero se negó a saber acerca de los ritos que querían practicar.

El djinn "existe pero no llega a matar", ha reconocido esta mediadora, quien ha añadido que "sí puede poseer, entrar en la mente de una persona para que mate a alguien". Asimismo ha explicado que existen "en todo Marruecos leyendas" como la que dice que tapando la boca de los bebés antes de que les salgan los dientes se evita que entre en ellos el djinn.

El juicio continuará este martes.