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Jueves, 24 de octubre de 2019
Cultura
15/10/2012

La catedral de Tarazona reabre su archivo

Fernando Orte
El canónigo responsable, Miguel Antonio Franco Garza, con algunos de los tesoros que guarda el archivo catedralicio
El canónigo responsable, Miguel Antonio Franco Garza, con algunos de los tesoros que guarda el archivo catedralicio

Tarazona.- Fue inaugurado hace doce años tras una remodelación, pero en este tiempo ha permanecido prácticamente cerrado. Hasta ahora. El archivo de la catedral de Santa María de la Huerta de Tarazona reabre sus puertas con la firme intención de “estar al servicio de la sociedad” y a disposición de especialistas e investigadores. Es uno de los más importantes de España e incluso de Europa por su colección de partituras musicales.

Como comenta su actual responsable, el canónigo Miguel Antonio Franco Garza, “el archivo fue la primera parte de la catedral que se restauró”. Concretamente, entre los años 1998 y 2000, siendo obispo Carmelo Borobia Isasa. Así lo recoge una placa que hay en la entrada, colocada en junio de 2000, que recuerda que fue acondicionado con el patrocinio del Plan de Catedrales del BBV, la Conferencia Episcopal Española y la Diputación de Zaragoza.

“Al ser lo primero que se inauguró, fue también lo primero que se cerró, porque las obras de la catedral siguieron su curso y esta zona era una por las que entraban los materiales y hubo que cerrarlo”, señala Franco. Así, a pesar de que durante estos doce años los canónigos archiveros se han preocupado de que las instalaciones estuvieran en condiciones, ha sido imposible abrirlas al público. “Ahora que gracias a Dios la catedral está abierta –continúa- y no hay ningún problema de seguridad, nuestro objetivo es ponerlo a disposición del público, especialmente de investigadores y tesinandos”.

En total, el archivo y biblioteca atesora más de 2.000 libros y documentos. Y si por algo destaca es por los fondos manuscritos e impresos de música comúnmente denominada polifonía clásica, escrita en grandes libros de atril, correspondiente a los siglos XVI y XVII. No faltan partituras manuales e impresas de música barroca desde el siglo XVII hasta nuestros días. Según Miguel Antonio Franco, “es de los mejores archivos musicales de Europa”.

“Se divide en dos partes, el archivo propiamente dicho, con los documentos, las bulas papales, y la biblioteca. Y dentro del archivo, una de las partes más importantes es el archivo musical. Tenemos prácticamente desde el siglo XIV y hasta nuestros días. Lo más destacable es la música del Renacimiento y concretamente la parte que corresponde a la capilla de música de los Reyes Católicos”, explica el canónigo. Esto sería el “buque insignia” pero también hay otras muchas composiciones musicales, algunas pendientes de investigar y catalogar.

La colección de libros de teología, ciencia o filosofía es muy amplia, en una biblioteca donde no faltan los manuscritos e incunables. Concretamente, existen 168 manuscritos y 254 incunables, libros impresos con tipos móviles desde la aparición de la imprenta hasta el año 1500 inclusive. En el archivo, además, también se guardan textos de los judíos expulsados de Tarazona en el siglo XV. “En el momento en que se fueron, sus bienes quedaron aquí, y se utilizaban por ejemplo para forrar libros. Gracias a eso, las generaciones posteriores hemos tenido acceso a ellos”, añade Franco.

Bulas con el sello del Papa

Entre los documentos archivados destacan las bulas con el sello papal de numerosos pontífices, como Juan Pablo II, que nombró obispo de Tarazona a Raimundo Búa Otero. “La colección de documentos papales es muy amplia porque el Cabildo de Tarazona tenía una correspondencia muy fluida con la Santa Sede. En los sellos vemos el nombre del pontífice en un lado, y en el otro las efigies de San Pedro y San Pablo, que es el escudo del Papa. Y esto se ve desde el primer documento hasta el último que tenemos”, apunta el responsable.

Y es que la correspondencia con Roma y la Santa Sede era habitual en esta Diócesis de Tarazona, una de las más antiguas de España. “Uno se sorprende de la cantidad de correspondencia con el Rey, el Papa, la cancillería pontificia –reconoce Miguel Antonio Franco-. La verdad es que, para los medios que tenían entonces, tenemos una documentación bastante abundante. Los textos son de una belleza que salta a la vista”.

También guarda correspondencia entre Sor María de Ágreda y el Rey Felipe IV, del que la religiosa fue confidente y consejera. O documentos del Papa Luna, que nació en la propia Diócesis de Tarazona –concretamente en Illueca, Zaragoza- y tomó el nombre de Benedicto XIII. Por privilegio de este Papa, los canónigos de los territorios que conformaron el Reino de Aragón llevan hoy día la vestimenta propia de un obispo.

Incluso hay documentos firmados por el mismísimo Rey. “En España ha estado vigente hasta 1975 el patronato regio. Por ejemplo, las principales dignidades eclesiásticas eran presentadas por el Rey y refrendadas por él. Por tanto, la figura de la Corona ha sido muy importante en la historia de la Iglesia en España”, afirma. El archivo cuenta con una copia de la carta de Cristóbal Colón dirigida a los Reyes Católicos comunicando el descubrimiento de América.

"Al servicio de la sociedad"

Con la reapertura del archivo de la catedral se inicia una etapa que permitirá seguir conociendo más y mejor la historia de Tarazona, ya que el archivo se pone al servicio de la sociedad, en palabras de Miguel Antonio Franco, canónigo del Cabildo recientemente nombrado archivero bibliotecario de la Santa Iglesia Catedral. “Tengo mucho interés en que esto sea así”, garantiza.

“Un archivo tiene que estar al servicio de la sociedad para dialogar con la cultura de la sociedad. Esto no nos lo podemos quedar para nosotros, el archivo tiene que estar al servicio de las personas, los investigadores, también desde ese espíritu del diálogo, que es un espíritu puramente catedralicio. Las catedrales no solamente estaban abiertas al culto, sino que de las catedrales surgen también las universidades”, apostilla el sacerdote.

En proyecto la digitalización

Mirando al futuro está la digitalización del archivo, proyecto en el que colaborará la Diputación de Zaragoza. El objetivo es que los documentos no sufran cuando sean consultados. “Partimos de cero, a lo más que se llegó y ya era mucho entonces fue al microfilmado, pero ya se ha quedado obsoleto. Ahora estamos en negociaciones con la DPZ para digitalizar una primera parte del archivo. Es para que el documento no sufra cada que se consulta, sólo por el hecho de tocarlo sufre, y si está digitalizado no hace falta tocarlo”, explica.

También es necesaria la restauración paulatina de volúmenes que aquí se guardan, sobre todo del fondo bibliográfico. En este sentido, Franco confía en que se realicen actuaciones y que éstas conlleven la organización de presentaciones o incluso congresos en torno al archivo y lo que atesora con la presencia de expertos en la materia. “Éste es un lugar privilegiado para que Fe y Cultura se den la mano”, opina el canónigo.

Entretanto, el archivo abrirá sus puertas dos días a la semana, los martes y jueves, entre las cuatro y siete de la tarde. 

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