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Martes, 20 de agosto de 2019
Tribuna Digital
7/8/2013

Desmanes de una incongruente izquierda aragonesa

Vicente Franco Gil

Desde que el Consistorio zaragozano anunció la oportuna modificación de la obsoleta Ordenanza Municipal relativa a las mascotas, lo cierto es que ha pasado casi un año sin que las fuerzas políticas hayan consensuado el contenido de aquella norma para su posterior promulgación y aplicación. En este sentido, el grupo municipal de la CHA es el más activo y férreo defensor y protector de los animales, postura que choca frontalmente con el amparo y justificación del aborto de seres humanos con el pretexto de salvaguardar con ello la autonomía de la mujer. Eslóganes tales como: “nosotras parimos, nosotras decidimos” divulgados por Nieves Ibeas, portavoz de la CHA en las Cortes de Aragón, dan buena prueba de ello.

Dentro de esa defensa a ultranza por el reino animal, aquella formación política ha creado el Rolde por los Derechos de los Animales de ámbito autonómico, como continuación de la Colla de Protección Animal de competencia comarcal en Zaragoza. Sendas entidades cumplen con el objetivo prescrito en el artículo 7 de los Estatutos de la CHA: “la lucha por la protección y defensa de los derechos de los animales, asumiendo todos y cada uno de los principios expuestos en la Declaración Universal de los Derechos del Animal aprobada por Naciones Unidas”. La Colla de protección animal de CHA ya consideraba que Zaragoza, y ahora todo Aragón, debía pertenecer al grupo de ciudades sensibles a la vida animal e implantar en el Centro de Protección Animal de Zaragoza los criterios de “cero muertes”.

Además, una de las propuestas de la CHA al borrador de la futura Ordenanza municipal es la de que se prohíba expresamente la utilización de animales en los circos, tal como ha sido recogido en la nueva norma, concretamente en el Título II del Régimen jurídico (artículo 8 del Capítulo 1), en las disposiciones generales, donde dice que queda prohibido: F) Utilizar animales en espectáculos, filmaciones, actividades publicitarias (...) siempre que les pueda ocasionar daño o sufrimiento o bien degradación (...) También consideran que sería igualmente deseable que desde el Ayuntamiento de Zaragoza se instase al Gobierno de Aragón a constituir el Comité Consultivo sobre Bienestar Animal, dando desde el mismo pautas para la aplicación de las políticas en esta materia y para la adecuación de la legislación de su competencia.

A decir verdad, la defensa y la protección de los animales es una acción loable con la que yo mismo no puedo estar más de acuerdo, y de la que la ciudadanía debiera estar profundamente concienciada. Sin duda es sumamente reprobable el maltrato animal y por ello debe estar perseguido y castigado. Ahora bien, es anacrónico y muy paradójico que la progresía de la CHA no les mueva a defender el derecho fundamental y universal sobre el que se sustentan el resto de derechos fundamentales del ser humano, el derecho a la vida y a la integridad física, sin que en ningún caso se la pueda someter a tortura o a tratos inhumanos o degradantes, tal como prescribe el artículo 15 de la Constitución española. Como bien jurídico es uno de los valores supremos del cual está investido el ser humano, y por ello es merecedor de la máxima consideración y protección.

A tal respecto, todavía no se ha oído una voz de este partido a favor de la creación de un Observatorio de la Vida, o del Estatuto del Embrión humano, o de un Comité del Bienestar Humano en todas sus facetas, ni nada por el estilo. Llama la atención el enorme celo por los animales pero no tanto, quizá,  por la dignidad del ser humano. Al practicar un aborto se tortura al feto (un ser humano vivo) hasta darle muerte, se quebranta su integridad física y por supuesto se le degrada como si de un objeto de desecho se tratase. Parece ser que a la CHA el sufrimiento humano no le causa inmoderado respeto, o ni siquiera excesiva indignación. No se han percatado de que el derecho a la vida significa, por tanto, el derecho a no matar, constituyendo la prohibición formal de causar intencionadamente la muerte a un ser humano.

Es evidente que el sectarismo de esta formación política obedece a una ideología que se desliza en pro de la defensa animal y no tanto de la humana, en donde al parecer los derechos inherentes del ser humano son desplazados por la preeminencia de los derechos de los animales. En vez de abanderar el discurso del aborto cero, la CHA prefiere enarbolar la bandera de la cero muerte animal. En fin, incongruencias del progresismo errático.


* Licenciado en Derecho
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