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Viernes, 14 de agosto de 2020
Tribuna Digital
30/10/2013

Federalismo ¿para quién?

Alejandro González-Varas

El líder de la oposición y aspirante a la Presidencia del Gobierno de la Nación, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha reunido hace pocos días con el máximo exponente del independentismo catalán, Artur Mas. Resulta sorprendente que haya acudido hasta el Palacio de la Generalidad para explicar su proyecto de Estado a quien no atiende a más razones que la independencia. Probablemente este tipo de actitudes sumisas de los dirigentes políticos nacionales hayan sido una de las causas que nos hayan llevado hasta la desmembración del Estado que sufrimos en este momento. Y es que es lo de siempre. La nefasta función de “bisagras” de los partidos nacionalistas que, con pocos votos y diputados, consiguieron exprimir a los correspondientes Gobiernos del PP y del PSOE (porque en esto cayeron en la misma tentación), supuso una constante cesión de dinero y competencias.

De entre todos los regalos que ha hecho Madrid, ha habido dos particularmente graves. En primer lugar, la propia legitimidad de los nacionalismos. Es obvio que los partidos centrales no estaban dispuestos a reconocer que eran víctimas de un chantaje. Tuvieron que justificar sus políticas -paradójicamente antiespañolas- en afirmar que lo que decían los nacionalistas era verdad: que había una gran deuda histórica, que nos habíamos portado muy mal con ellos en los últimos años… en fin, que debíamos entenderles y hacer carantoñas ante sus pataletas.

En segundo lugar, la casi absoluta cesión de la competencia de educación. Esto ha provocado que algunas autonomías hayan creado un sistema educativo propio que han instrumentalizado para sus fines políticos hasta convertir a Cataluña y las provincias vascas en un verdadero criadero de nacionalistas. A estas alturas creo que ya ningún español se cree la propia leyenda negra que los separatistas nos habían presentado y nuestros políticos aceptado resignadamente.

Y ahora ¿para qué va Rubalcaba a ver a Mas? ¿Con el fin de cambiar otra vez España para que una pequeña parte de ella viva supuestamente más a gusto? España ya se ha autodestruido bastante en los últimos años como para que siga haciéndolo. Nos han impuesto un sistema de autonomías, un modelo financiero, educativo, etc… al gusto de los nacionalistas cuando a la mayor parte de los españoles o bien no les parecía bien esta desmembración o al menos no les beneficiaba. Se ha construido una España a la medida de los nacionalistas, pero aún así no les ha parecido suficiente y, cómo no, aún quieren más: la independencia. Ahora se trata de dar otra vuelta de tuerca en la destrucción del Estado: convertirlo en federal para que Cataluña tenga un mejor encaje. ¿Alguien se cree que Mas y sus amigos se conformarán con esta propuesta? ¿Se ha tenido en cuenta lo que se piensa en el resto de España –por ejemplo, en Aragón- sobre esto? Lo más lógico sería que la parte –Cataluña- se amoldara al todo –España- y no al revés, sobre todo cuando tampoco eso va a valer para que cese el arrebato separatista. También lo sería que la política de Rubalcaba estuviera orientada a satisfacer los intereses generales de su partido y de España, en lugar de que todo el partido ceda ante las pretensiones de la parte catalana que coquetea con el separatismo.

Si el concepto de Estado federal fuera como el alemán, donde su sistema territorial se centra en la fidelidad de todos los Estados a la federación, bienvenido sería este modelo. Pero mucho me temo que no será así, sino un paso más en desmembración del Estado. ¿Nos pondremos de acuerdo para poner remedio?


* Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza
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