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Lunes, 17 de enero de 2022
Política
1/4/2014

Arias Cañete mantiene que el Plan Hidrológico Nacional se hará por consenso

Emilio César Mera Gallego
El río Ebro a su paso por la capital aragonesa
El río Ebro a su paso por la capital aragonesa

Zaragoza.- El Gobierno central llevará a cabo un Plan Hidrológico Nacional por consenso cuando termine la planificación nacional en el año 2015. El ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, ha mostrado su “satisfacción parcial” por haber concluido el Plan del Ebro con consenso de ocho comunidades y ha lamentado que no haya sido con el apoyo también de Cataluña.

Ha indicado que el mayor problema en el Ebro es el caudal ecológico medio del delta, porque Cataluña reclama alrededor de 9.000 hectómetros cúbicos, lo que supone “una discrepancia de 6.000 hectómetros cúbicos”.

Se han iniciado las negociaciones para aproximar las posiciones y analizar técnicamente los caudales ecológicos en la búsqueda de una solución, puesto que la intención del Gobierno central es “conseguir el consenso de las nueve comunidades que integran la cuenca del Ebro”.

El presidente de la Comisión de Seguimiento de las Obras del Pacto del Agua, José Ángel Biel, ha destacado que el Plan de la Cuenca del Ebro “no incluye ningún trasvase” y que cuando se plantee un pacto nacional del agua será necesario el consenso.

Con ello, ha indicado que “está todo dicho”, puesto que la postura de Aragón será contraria a la inclusión de un trasvase del Ebro en la planificación nacional.

Sobre la interposición de un recurso ante el Tribunal Constitucional por parte de Aragón contra la Ley de Evaluación Ambiental y el rechazo de la Comunidad a los planes hidrológicos del Júcar y del Segura, el ministro ha recordado que lo que se busca con estas normas es regular “las condiciones de los trasvases que existen”, lo que no implica que “se prepare una legislación para transferencias de agua futuras”.

Ha dejado claro que trasvases como el Tajo-Segura “están muy lejos del Ebro y de Zaragoza” y que no afectan a la Comunidad. Por ello, cree que el rechazo de la Comunidad se debe a “la hipersensibilidad” de Aragón en materia de agua más que “a una circunstancia real”.

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