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Miércoles, 24 de julio de 2019
Sociedad
19/5/2014

Asesinado a puñaladas un hombre en una casa abandonada de Zaragoza

Luis Miguel Gabás

Zaragoza.- Una pelea entre compatriotas de nacionalidad rumana ha podido ser el detonante del crimen ocurrido este lunes en una vivienda del barrio zaragozano de Casablanca. Como consecuencia, un hombre ha fallecido cosido a puñaladas y el supuesto agresor detenido.

La Policía Nacional se ha personado en el número 12 de la calle La Vía de la capital aragonesa pasadas las 17.00 horas, tras recibir en la sala del 091 una llamada de auxilio. Cuando han llegado, no han podido hacer nada por la vida de S.B., de 43 años, quien yacía muerto en una de las dependencias de la vivienda.

Ante esta situación, los agentes han llamado rápidamente a la Brigada de Homicidios y a la Científica de la Jefatura Superior de Policía en Aragón para intentar esclarecer este suceso. Una labor que, en este caso, en comparación con otros como Ricla, no les va a ser muy laborioso, ya que han podido encontrar el arma homicida, así como arrestar al sospechoso.

Mientras el homicida, M.H., de 52 años, salía de esta vivienda abandonada que ocupaba desde hacía dos años, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía tomaban huellas y se incautaban de diferentes enseres presentes en el lugar del crimen. Este hombre dormirá en calabozo para pasar el miércoles ante el Juzgado de Instrucción número 6 que ese día estará en funciones de guardia.

El cadáver ha sido trasladado por la Hermandad de la Sangre de Cristo al Instituto de Medicina Legal de Aragón (IMLA) para realizar la pertinente autopsia en la que arroje el número de cuchilladas, así como determinar cuáles han afectado a órganos vitales.

"Se veía venir"

El suceso no ha sorprendido en gran medida a los vecinos de esta calle zaragozana, ya que las discusiones eran “constantes”, según María, una de las mujeres que ha visto desde su balcón el levantamiento del cadáver. “Hace poco tuvimos que llamar a bomberos porque se pusieron a asar sardinas y algo se les quemó, vivían sin control alguno”, ha dicho.

A pie de calle, junto al cordón policial, los comentarios también coincidían en que en la antigua vivienda del comandante Jarque las fiestas siempre acababan en palos. “Bebían dentro de la casa y en el bar ese de la esquina, no tenían calle para andar cuando lo hacían y luego venían las discusiones”, ha señalado José, quien admitía que alguna vez ha llamado a la Policía “ante los gritos que parecía que se mataban”.  

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