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Domingo, 22 de mayo de 2022
Sociedad
21/11/2014

Más de un centenar de psicólogos descubren cómo dar respuesta a las necesidades educativas de los menores

Redacción
El profesor Ángel Calvo, acompañado de la vicepresidenta del Colegio de Psicólogos de Aragón, Belén Civera
El profesor Ángel Calvo, acompañado de la vicepresidenta del Colegio de Psicólogos de Aragón, Belén Civera

Zaragoza.- El psicólogo, para dar respuesta a las necesidades especiales que tienen los menores con dificultades durante su proceso de educación, no sólo tiene que realizar una valoración del niño, sino que tiene que ver también qué es lo que demanda el profesorado. Ésta es una de las principales conclusiones que se han extraído del IX encuentro del Colegio Profesional de Psicólogos de Aragón que este viernes se ha celebrado en Zaragoza bajo el título “El psicólogo ante las necesidades educativas del menor”.

Más de un centenar de psicólogos han participado en una jornada en la que se han tratado de apuntar cuáles son las necesidades que tienen los menores dentro de su proceso de educación y cómo darles solución. Para ello, la organización ha preparado un completo programa en el que se han tratado temas como las dificultades de atención, la importancia de la psicoeducación en las enfermedades crónicas, relaciones familiares, técnicas de estudio, control de estrés o gestión de emociones. 

La ponencia central ha sido impartida por el profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Murcia, Ángel Calvo, uno de los referentes nacionales en Psicología Educativa, quien ha presentado su propuesta de actuación en los centros escolares. 

Calvo asegura que el psicólogo tiene que conocer a la perfección el punto de partida del que arranca el niño, pero, fundamentalmente, tiene que saber identificar con exactitud cuáles son las necesidades no sólo del alumno, sino también las de los padres y el profesor.

Para ello, Calvo propone que el profesional mantenga tanto con los maestros como con los padres una serie de entrevistas: “Hay que hacerlas de manera estratégica para conocer exactamente lo que nos están diciendo, pero también lo que callan; el psicólogo debe atender a lo que no se dice, interpretar los silencios”. 

A continuación, el experto recomienda hacer una evaluación “dinámica y estratégica” del menor. “No consiste tan sólo en averiguar su cociente intelectual o descubrir qué limita al niño, sino que se pretende conocer sus capacidades y, a la vez, plantear situaciones de microenseñanza en las que el psicólogo traza y modifica nuevos niveles de dificultad, varía estrategias y cambia métodos de aprendizaje para ver cómo el alumno va avanzando”, ha explicado el profesor de la Universidad de Murcia. 

Después de este proceso de evaluación, el psicólogo va a saber no sólo qué competencias tiene el niño, sino que va a descubrir los procesos cognitivos que no están funcionando y las estrategias que el niño no está desarrollando, de manera que va a conocer a la perfección cómo enseñar a ese menor y va a poder informar al profesor de cómo tiene que trabajar en el proceso de enseñanza. 

De este modo, plantea romper una dinámica de hacer entrevistas estructuradas, para centrarse “en lo que realmente interesa”. “Después toda esa información bien conjugada hay que ofrecérsela a profesores y padres para que sepan cómo actuar”, defiende el profesor Calvo, quien asegura que, durante este proceso, el psicólogo se va a configurar como una persona de confianza del niño, siendo de gran utilidad para lo centros educativos. 

La jornada ha reunido a un centenar de psicólogos en el Centro Joaquín Roncal
La jornada ha reunido a un centenar de psicólogos en el Centro Joaquín Roncal

Además, un total de cinco ponencias y otras ocho comunicaciones en formato póster han servido para profundizar en una materia sobre la que desde el Colegio de Psicólogos de Aragón se ha querido poner el foco ya que, tal y como reconoce su vicepresidenta, Belén Civera, “está muy en boga porque a nivel público ha habido una nueva normativa educativa, y además consideramos que es una de las áreas fundamentales de arranque con el menor”.

Así, la jornada se convierte en un punto de encuentro en el que los profesionales pueden coincidir con otros compañeros y actualizar sus conocimientos. “El objetivo es conseguir un espacio anual para que todos los colegiados, que cada año acuden en mayor número, tengamos al menos una tarde para compartir experiencias de trabajo”, explica Civera.

El acto también ha servido para rendir homenaje a los colegiados jubilados en el último año y para hacer una mención especial a la Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Aragón, Aspanoa, por la labor que desarrolla en la atención a familias de niños y adolescentes enfermos de cáncer. 

“Como el eje central de la jornada era el menor, la Junta del Colegio decidió por unanimidad hacer una mención especial a Aspanoa. Sabemos que las enfermedades oncológicas están repuntando entre los niños, y que desde esta asociación se está trabajando muy duro y dedicando muchas horas”, ha señalado Civera, quien ha reconocido el valor de la atención especializada que Apanoa presta a los niños y a los padres, “tanto durante el ingreso como durante la posterior terapia”. 

Para concluir el acto, se ha servido un vino español que ha permitido a los asistentes disfrutar de un momento más distendido y relajado.

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