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Jueves, 24 de septiembre de 2020
Cultura
11/11/2016

Miguel Ángel Motis: "Los judíos forman parte del caudal de nuestra historia"

Asier Muñoz del Valle
Miguel Ángel Motis es el director del proyecto "Patrimonio Judío en Aragón"

Zaragoza.- Este viernes se pone en marcha el proyecto "Patrimonio Judío en Aragón", impulsado por la Universidad San Jorge y subvencionado por el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno autonómico.

El proyecto nace como un portal web en el que se han seleccionado 25 de las 100 juderías que han existido en la Comunidad y que pretende dar a conocer el legado patrimonial y cultural del pueblo judío en Aragón, donde convivieron durante muchos siglos.

"Patrimonio Judío en Aragón" busca que la sociedad aragonesa cobre conciencia de ese legado judío y que se reencuentre consigo misma gracias a la herencia de ese pueblo que fue tan aragonés como nosotros.

Así lo defiende el director del proyecto, el profesor de la USJ Miguel Ángel Motis, doctor en Historia y en Derecho por la Universidad de Zaragoza, especializado en la Historia de los Judíos en el Occidente Medieval.

Pregunta.- ¿Cuál es el objetivo del proyecto "Patrimonio Judío en Aragón"?
Respuesta.- Es un proyecto interdisciplinar, auspiciado por la Universidad San Jorge, pero en el que participamos personas de muy diversos perfiles, pretendemos recuperar la herencia y el legado judío. Fundamentalmente la herencia invisible; es decir, todo el caudal de pensamiento, de percepciones, de sentimientos de unas comunidades judías que habitaron en Aragón desde el siglo II al siglo XV. También, una apuesta patrimonial, hay unos vestigios materiales, sobre todo barrios con unas fisionomías especiales, de inspiración judeoislámica, muchos de ellos se mantienen intactos, tal y como estaban en la Edad Media.

Lo que queremos fundamentalmente es que la sociedad cobre conciencia de ese legado judío y que se reencuentren consigo mismos a través de unos patrimonios que están dispersos por toda la geografía aragonesa y en la que van a observar unas percepciones de la vida diferentes pero de unos judíos que eran tan aragoneses como nosotros.

P.- ¿En qué consiste?
R.- El proyecto ha tenido un "backstage", que ha sido una serie de investigaciones que se han realizado a lo largo de diferentes años. En este mundo digital pensamos cuál sería el vehículo más eficaz para acercar este patrimonio aragonés, y consideramos que sería importante contar con una web interactiva que puede llegar a cualquier rincón del mundo.

Además, es una web que tendrá un desarrollo continuado y en el que hay diferentes elementos. De las 100 juderías que existían en territorio aragonés, hemos escogido 25, las más destacables por su patrimonio o legado cultural, y en cada una de ellas hemos añadido un mapa de situación, fotografías ilustrativas, un texto en el que se condensa el ADN de cada una de esas comunidades y unos vídeos comentando los elementos más destacables de cada judería.

Por ejemplo, pocos saben que en la judería de Daroca nació Yosef Albó, en 1380, el último gran filósofo judío de toda la gran Edad Media, o que por sus calles convivió Luis de Santángel, maestre racional de la Corona de Aragón [y protector de Cristóbal Colón]. Hay unas vivencias en estas juderías que, muchas veces, por tenerlas próximas, no valoramos como se merecen.

Pondría énfasis en que todo esto es patrimonio aragonés de unos judíos que se sentían aragoneses, como los mudéjares o cristianos. Queremos mostrar cómo hemos sido un pueblo multicultural. Desde la época celtibérica hasta nuestros días, esos judíos han formado parte esencial de nuestro presente, no son personas extrañas que fueron expulsadas en 1492, sino que forman parte del caudal de nuestra historia.

Tarazona es la única localidad aragonesa que forma parte de la red de juderías españolas
Tarazona es la única localidad aragonesa que forma parte de la red de juderías españolas

P.- ¿Qué importancia tuvo el pueblo judío en la historia de Aragón?
R.- Los primeros judíos vienen a Aragón ante un hecho que es crucial: la destrucción del segundo templo de Jerusalén por Tito en el año 70, en el que los judíos son desterrados lo más lejano posible, en aquellos años era Hispania. Pero es en la época del Al-Ándalus cuando empiezan a arraigar de forma muy importante en Aragón, donde son acogidos grandes personajes y pensadores que habían sido expulsados del califato.

A partir del siglo XI, cuando empiezan a configurarse las comunidades judías como una estructura jurídica, es cuando empezamos a tener más información sobre ellos. Pero, sobre todo, cobran un gran protagonismo en el Aragón cristiano. Cuando se instaura la primera capitalidad en Jaca, en 1077, con los Fueros de Sancho Ramírez, se percibe que el reino necesita colonos de un perfil diferente, sobre todo artesanal, comercial y agropecuario. Es interesante cómo, de más allá de los Pirineos, empiezan a acudir judíos de la Europa occidental y formarán parte del reino.

No son personas ajenas, sino que se suman al proyecto de Aragón, de tal forma que, ese 5 o 10% de la población que llega a constituir genera una riqueza extraordinaria dentro de esa multiculturalidad que siempre nos ha caracterizado.

P.- ¿Cómo logran adaptarse?
R.- Los judíos se dispersan por los principales enclaves del reino ya que su perfil mercantil y artesanal exige un lugar con una actividad comercial muy intensa para que pueda prosperar. De este modo, los judíos están lubricando la estructura socioeconómica aragonesa, aportando cada uno un perfil diferente.

Ellos lo tenían muy claro. Sabían que la coexistencia pacífica era compleja y que haciéndose necesarios la convivencia iba a ser mucho más fluida. Con lo cual se colocan en determinados sectores socioeconómicos como el pequeño préstamo, el préstamo financiero o la artesanía, haciendo que los judíos sean necesarios hasta tal punto que en el momento de su expulsión se perciben esas carencias.

P.- ¿Qué herencia patrimonial y cultural nos dejó esta minoría étnica?
R.- Es curioso pero si un judío del siglo XV volviera ahora, se encontraría con su hábitat, su "microuniverso", como son las juderías. En Aragón hay muchas juderías preciosas y extraordinarias. Uno de los fundamentos de este proyecto es crear una red de juderías en la que el viajero, peregrino, que no simplemente un turista, se adentre por determinados paisajes judíos.

Las juderías se adaptan al medio, con lo cual hay unas tipologías judaicas dependiendo del entorno natural, a través de la arquitectura civil y popular. Por ejemplo, en las altas Cinco Villas hay unas juderías extraordinarias que fascinan, puesto que nos retrotraen al Medievo sin hacer ningún esfuerzo visual: en el Frago, Luesia, Uncastillo o Sos. Sin embargo, hay otras de carácter mudéjar como son las de Daroca, Calatayud o la propia Zaragoza, Teruel o Albarracín.

En Aragón podemos encontrar un patrimonio judío intacto o en el que no se ha operado en gran medida, por lo que vamos a encontrar unas geografías de inspiración judía muy singulares, pero luego no solamente vamos a dejarnos recrear en esos paisanajes y en esos barrios, sino que se han conservado por ejemplo sinagogas. Hace muy pocos años se ha descubierto una de ellas en Uncastillo, pero también hay en Calatayud, Cariñena o Albarracín. Son espacios de estudio y oración que se conservan intactos desde la época de la expulsión.

El proyecto nace como un portal web en el que se han seleccionado 25 de las 100 juderías que han existido en la Comunidad
El proyecto nace como un portal web en el que se han seleccionado 25 de las 100 juderías que han existido en la Comunidad

También podemos encontrar baños rituales, conocidos con el nombre de “micvé”, viviendas privadas tal y como las utilizaban los propios judíos… Es decir, un patrimonio material prácticamente intacto que es visitable, pero también un patrimonio cultural. En muchos lugares, como por ejemplo en Tarazona, Huesca, Teruel o Albarracín se conservan todavía manuscritos hebraicos, principalmente litúrgicos, de la Torá, el Talmud… que se han conservado porque en el momento de la expulsión no se pudieron llevar consigo más que prácticamente los pertrechos para el viaje.

P.- A nivel aragonés, ¿somos conscientes de las juderías de Aragón?
R.- Cuando a veces me preguntan qué se fue con la expulsión, diría, entre otras cosas, que el sentido universalista y el sentido de apostar por uno mismo. El aragonés, no sé si por su propia naturaleza, no valora lo que tiene y es necesario que vengan de fuera, y cuanto más lejos mejor, para valorar lo que tenemos.

Me consta que tenemos un patrimonio extraordinario, porque lo he podido contrastar con expertos en patrimonio judío sefardí de España, Europa, Israel o EEUU. Hay una gran paradoja, dentro de la red de juderías españolas, que es el “top ten” del judaísmo en España, solamente hay una, que es Tarazona, que forma parte de este club restringido, pero se podrían sumar a ella Calatayud, Daroca, Uncastillo, Sos…

Tenemos un patrimonio extraordinario, pero primero habría que dar un primer paso de concienciación, de pedagogía. Si no cobramos conciencia de la importancia de ese patrimonio nosotros mismos, es imposible que el proyecto prospere. Es necesario que los propios vecinos, como ocurre en Biel o en Uncastillo, se sientan orgullosos de vivir en un barrio que habitaron en un determinado momento los judíos, -algunos de ellos son descendientes de judeoconversos-. Es importante cobrar conciencia de que es un patrimonio perfectamente contrastable, y si persistimos en el estudio, análisis, dinamización, potenciación y proyección del patrimonio judío, éste, junto con el mudéjar, puede ser una de las claves de identidad de lo que significa el patrimonio histórico de Aragón en un nivel universal.

P.- ¿A qué cree que se debe tanto desconocimiento sobre la herencia judía?
R.- Esta dejadez arranca fundamentalmente del desconocimiento. Si algo nos sirvió 1992 fue para rememorar. En 1992 se firma el acuerdo de cooperación del Estado con la Federación de Comunidades Israelitas en España y esto nos colocó ante un hecho: en Aragón hubo otros aragoneses con otras creencias que convivieron con nosotros durante, como mínimo cinco siglos. Cinco siglos son como diez generaciones, y descubrimos que eran personas que tenían las mismas aspiraciones que nosotros y que incluso, si algo nos diferencia en Aragón respecto a lo que se hacía por ejemplo en Castilla, es que los fueros los equipararon en muchos derechos.

Los Fueros de Aragón lo que siempre hacían era acoger a personas de otros credos siempre y cuando aportaran a un proyecto común. Luego, ¿qué sucede en 1992? Que de repente cayó ante nosotros una evidencia. Descubrimos iconográficamente, a través de las tablas góticas, que aparecen muchísimos judíos en las escenas cotidianas. Vimos que eran personas como nosotros con un credo distinto.

Se rescataron 500 años atrás, -que no es tanto- y se vio a algunos convecinos que estaban conviviendo en barrios diferenciados, que eran las juderías, al igual que los mudéjares lo hacían en las morerías, y que aportaron un determinado plus a nuestra herencia cultural. Por lo que yo creo que esa dejadez y esa marginalidad eran por desconocimiento. A partir de eso, empezaron a visitarnos personalidades judías. Los propios cristianos empezaron a reconocer una de nuestras raíces, porque ya conocíamos la mudéjar, la musulmana, pero esa judía pertenecía a un inconsciente colectivo muy demonizado. Esto permitió eclosionar un pasado distinto que se hizo presente.

Localización de la judería de Zaragoza. Infografía: Antonio Estepa Rubio
Localización de la judería de Zaragoza. Infografía: Antonio Estepa Rubio

Yo creo que, a partir de ese momento, se pasa del desconocimiento de todo ese patrimonio a sentirnos orgullosos de él. Un patrimonio que crea unas claves culturales más ricas y que, además, genera riqueza como han hecho otras comunidades autónomas. La Historia es una forma de descubrir una intensidad de un presente extraordinario, es un arma de transformación social, con lo cual, no sólo nos ayuda a sentirnos más libres y más intensamente humanos, sino que la Historia es una apuesta y una inversión extraordinaria cultural y económica que genera riqueza.

P.- ¿Considera que hay una promoción suficiente por parte de las instituciones?
R.- No, deberíamos tener una concepción más anglosajona en el sentido de que lo público y lo privado van de la mano. La herencia judía es un patrimonio aragonés y común a todos nosotros por encima de ideologías y de credos. Por tanto, todos debemos sumar, desde las personas, familias, vecinos, municipios, comarcas, diputaciones y desde toda iniciativa de cualquier índole, pero con una iniciativa cívica. Es decir, que se entrañe en la red de lo aragonés pero donde no haya diferencia entre lo público y lo privado, sino que todo sume.

10
comentarios
  • 10|Ochoa G. dijo
    Una herramienta muy importante para dar a conocer este rico patrimonio
  • 9|Moncho dijo
    Seguro que en esa época y conociendo su carácter comercial se sentían como parte de la población de Aragón
  • 8|Mercedes Alegría dijo
    Es cierto que podrían estar más juderías aragonesas dentro de esa red de juderías de España, el desconocimiento puede haber sido la causa
  • 7|Lucas dijo
    No podíamos mirar a otro lado y había un gran desconocimiento de esta cultura, pero me alegra de que se haga algo por difundirla
  • 6|Israel dijo
    Esta cultura es muy rica y todavía queda mucho por descubrir, solo conocemos las juderías más importantes pero hay mucha riqueza material e inmaterial
  • 5|LORENA dijo
    como apasionada de la historia tengo que animar a todo el mundo a que conozca el pasado de nuestras ciudades y tengo que felicitar este proyecto porque es fenomenal!!
  • 4|INÉS dijo
    la web es super llamativaa seguro que ayuda a conocer todo lo que los judios nos dejaron
  • 3|Tere dijo
    En Aragón siempre hemos sido muy acogedores pero en aquella época se hacían valer y seguro que pasaba lo mismo
  • 2|GONZALO dijo
    me parece perfecto que se hagan proyectos como este, bravo por apostar por nuestra historia
  • 1|JULIA dijo
    que curioso cuanta historia tenemoss en Aragón me parece increible, y tenemos que descubrirlo
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