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Sábado, 24 de agosto de 2019
Deportes
31/7/2004

Monflorite cierra su pista al vuelo sin motor

Redacción
Vista aérea de las obras de ampliación del aeropuerto
Vista aérea de las obras de ampliación del aeropuerto

Huesca.- Es día de despedida. Desde hace horas, no cesan de llegar los deportistas, los apasionados del vuelo a vela al aeródromo de Monflorite. Vienen a volar por última vez en estas instalaciones que cierran sus puertas para el aprendizaje de esta actividad aérea.

Este 31 de julio, SENASA, la entidad que en la última década ha gestionado las instalaciones, deja Huesca ante el comienzo de las obras del futuro aeropuerto Monflorite- Alcalá. De este modo se cierran casi siete décadas de la segunda escuela de vuelo de Europa, que ha llegado a convertirse en una de las más relevantes del mundo.

Gregorio fue instructor de vuelo durante seis años, y recuerda los tiempos de esplendor. “En esta pista veías 20 o 30 aviones esperando la salida y pilotos que habían venido a volar aquí desde Alemania, Bélgica, Brasil e incluso Japón por la fama que tenía Monflorite” recuerda. Hoy ha venido ha hacer sus últimos vuelos sobre la pista oscense junto a sus dos hijos.

Monflorite inició su leyenda como escuela de pilotos en los años 30, cuando se impulsaba el vuelo y su industria por el mundo. Desde entonces, atravesando también una guerra y toda una dictadura, fue propiedad del Ejército. A finales de los años 60 y los 70, el Estado quiso impulsar este tipo de infraetructuras, permitiendo, además del uso como escuela-internado, las visitas de personal civil. En aquel momento, Monflorite se puso de moda como uno de los puntos donde los oscenses iban a disfrutar de un pic-nic los domingos.

José María llegó al aeródromo en aquella época. “En el 76 quise sacarme el título, y tras pedir permiso al Ministerio del Aire, te daban todo gratis durante un mes aunque el régimen de comportamiento en el internado era casi militar” comenta con otros compañeros. José María apunta que en aquel momento trabajaban unas 40 personas en las instalaciones aéreas entre pilotos, profesores, mecánicos, pintores y personal encargado de la comida, las habitaciones y limpieza.

En los 80, ya con la democracia, Monflorite pasa a manos de Aviación Civil y en los 90 será la entidad SENASA la encargada de la gestión. Hoy son tres monitores de esta empresa pública los que deben dejar Huesca hacia otros destinos. A ellos les explica José María que no cree que vuelva a renovar su licencia de vuelo, porque no quiere volar en otro sitio.

Es un comentario extendido sobre la pista de salida hoy las excelentes condiciones que para el vuelo a vela posee el aeródromo de Monflorite- Alcalá. Está a buena altura, está bien comunicado por carretera, posee buenas térmicas que impulsan los veleros y sobre todo, tiene muy cerca la Sierra de Guara y el Pirineo, lo que convierten los vuelos en verdaderas experiencias. Tanto es así que aquí se han batido numerosos récords. Entre ellos, el de Vicente Juez, que logró mantenerse volando sin motor más de 52 horas en el aire. Todavía no ha sido superado.

Hangares de Monflorite

Cierre definitivo

La conciencia de cierre definitivo que expresan los deportistas es unánime. Nadie cree que tras dos años de obras, el vuelo a vela pueda regresar a estas instalaciones tal y como lo ha hecho siempre. Bien al contrario, Jesús, que lleva diez años disfrutando del aire dice que “esto se lo han dejado morir, porque se podía haber dedicado al ocio, con una piscina, un bar y un restaurante, y desarrollar diversas actividades relacionadas con el aire, pero a nadie le ha interesado”. Jesús no duda en criticar a la clase política por no “haberse preocupado en todos estos años de Monflorite” y les pide “un compromiso de que el vuelo a vela podrá volver aquí cuando acaben las obras”.

Mientras habla, de fondo suenan las motosierras que se están llevando por delante la escasa vegetación de la zona, los pinos de la carretera de entrada al aeródromo y las encinas que han crecido en los últimos años por el entorno. Una excavadora comienza el movimiento de tierras y una motoniveladora ha trazado ya el límite de las nuevas instalaciones. Cerca de los hangares, varias casetas prefabricadas esperan a los nuevos trabajadores de la construcción que las utilizarán para cambiarse. Unas balizas rojas al lado de la pista de despegue marcan dónde se van a desarrollar los primeros trabajos.

Todo cambiará a partir del lunes. Pero hay quien se emociona al decir adiós, dejando atrás años de trabajo dedicados a centenares de personas que han querido iniciarse en el aire en Monflorite. Los monitores dejan Huesca por Madrid, para ejercer su profesión en Ocaña, aunque todos ellos tuvieran sus familias, su vivienda y su vida en Aragón. Ahora, todos suspiran con un ojalá volvamos a vernos aquí volando. Jesús lo tiene claro: “esto es una despedida, esto es la muerte de Monflorite”.

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