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Jueves, 19 de mayo de 2022
Cultura
30/3/2017

Fuendetodos une a dos genios del grabado en el aniversario del nacimiento de Goya

Javier Frégola Mur

Zaragoza.- Han pasado ya 271 primaveras desde que el mayor pintor que haya visto Aragón fuera a nacer en Fuendetodos. Parte de la obra de Francisco de Goya y Lucientes, genio universal, se expone en esta pequeña localidad zaragozana. Ahora, y con motivo del aniversario del nacimiento de Goya, el Consorcio Cultural Goya-Fundetodos de la Diputación de Zaragoza inaugura una exposición que, por primera vez, reúne la obra gráfica de Eduardo Naranjo.

Se trata de la retrospectiva "Eduardo Naranjo. Obra gráfica (1965-2016)", una muestra que acerca hasta 51 estampas realizadas en distintos formatos y técnicas en las que se aprecia una evidente influencia de Goya. "Quizás fuera el artista que más influyó en mí, sobre todo en mi primera etapa, la etapa expresionista o neofigurativa. Aunque, como le ocurría a el, al final en esa obra el que estaba era uno, es decir, yo", confiesa Naranjo, quien ha acudido este jueves a la inauguración de su exposición en Fuendetodos.

Naranjo está considerado como el máximo representante del realismo mágico español, lo que no impide que sus obras estén siempre dotadas de gran verismo, belleza y poesía. A sus 73 años, el artista se ha mostrado emocionado e ilusionado por exponer al lado del "genio" de Fuendetodos. "Es de los honores mas grandes y mas satisfactorios que he recibido en mi vida. Cuando me llamaron para proponérmelo no lo dudé, significa mucho para mí", asegura Naranjo.

El propio naranjo se considera a él mismo como "un artista que hace grabados". Por ello, además de los 51 expuestos en la sala Ignacio Zuloaga, entre los que destacan las series "Los desastres de a guerra", "La creación" o "Poeta en Nueva York", el Consorcio ha seleccionado 10 láminas de su serie "Tauromaquia" para disponerlas en diálogo con la "Tauromaquia" de Goya, que desde el año pasado se expone al completo en Fuendetodos para celebrar el bicentenario de su primera edición en 1816.

"Soy un gran aficionado de la plasticidad que encierra la fiesta taurina. Esa luz, ese ambiente, la parte humana y la parte estética", comenta Naranjo, que pese a su edad, admite seguir buscando la satisfacción plena al mirar su obra. "Es verdad eso de que vamos en busca todavía de ese cuadro que no consigues nunca, es lo que nos hace seguir con el mismo entusiasmo y pasión intentándolo. Moriré aprendiendo como Goya o Van Gogh, porque es inevitable, ¡Ay de aquel que se sienta completamente satisfecho con alguna obra suya!".

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