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Viernes, 24 de septiembre de 2021
Deportes
22/12/2018

El Real Zaragoza de Víctor Fernández vence y convence ante el Extremadura (2-1)

Francisco Javier Castarlenas Vaquero
Pombo anotaba el tanto que iniciaba la remontada. Foto: La Liga
Pombo anotaba el tanto que iniciaba la remontada. Foto: La Liga

Zaragoza.- El Real Zaragoza no sólo vencía sino que convencía plenamente frente al Extremadura, en un encuentro en el que el marcador, 2-1, no hacía justicia a lo visto en el terreno de juego. Porque los aragoneses fueron claramente superiores a su rival y también fueron capaces de darle la vuelta al injusto 0-1 con el que se llegó al descanso. Lo hizo por medio de Pombo y Papu y, cómo no, de una Romareda sobresaliente. 

El primer once de Víctor Fernández traía importantes novedades, como la entrada de Ratón en portería y de Zapater en el lateral derecho acompañando en la zaga a Guitián, Muñoz y Lasure; en el medio se repartirían los roles Ros e Igbekeme como mediocentros, Pombo en la mediapunta, bandas para Vázquez y Guti. Arriba, Marc Gual. Y el inicio fue el esperado, con un Real Zaragoza saliendo en tromba a intentar adelantarse pronto en el marcador. 

No lo lograría, pero sí generaría sensación de peligro en varias situaciones. La más clara en las botas de Gual, quien tras recoger un pase al espacio de Lasure recortaba en dos ocasiones a su par, estrellando después el balón en el poste con su zurda. El equipo se disponía de tal forma que Pombo adquiría una importancia capital y de sus botas nacía un nuevo pase a Gual, quien no llegaba por milímetros a adelantarse al portero rival para hacer el primero. 

Guti, en el 11, también tenía la suya de cabeza pero remataba fuera en posición forzada. El primer arreón local no movía el electrónico, aunque dejaba una mayor sensación de peligro y riesgo que en choques precedentes. Reaccionarían los visitantes por medio de Márquez, el más destacado, poniendo a prueba a Ratón en un disparo lejano de falta y en un córner olímpico que el gallego salvaba con la ayuda del larguero. 

Y de ahí, segundo arreón. Esta vez protagonizado por Igbekeme, Lasure y de nuevo por Gual, quien una y otra vez se plantaba delante de Álvaro. Pero la portería se le hacía cada vez más pequeña y caía, fruto de la ansiedad, en constantes individualismos. Tanto es así que desesperaba a propios y extraños, especialmente en el 32 cuando desperdiciaba un mano a mano y, poco después, no veía a Vázquez completamente solo y optaba por un mar de recortes imposibles para acabar perdiéndola. Y así en bucle.

La réplica la pondría el Extremadura tras un mal despeje de Zapater que se encontraba Zarfino en la frontal, aunque no impactaba bien de zurda y la pelota se marchaba fuera. Sí atinaría en el 37. Chuli encontraba espacio a la espalda del capitán y cedía al segundo palo para que Willy, a placer, remachara a las mallas el 0-1. Un auténtico jarro de agua fría para un equipo que, esta vez no, no merecía ir por detrás en el marcador. 

Sensación que crecería tras el tanto. En una jugada bien trenzada por el ataque zaragocista, la pelota caía a Zapater quien superaba con su disparo a Álvaro, pero se topaba con un zaguero en la línea para evitar la igualada. Y, con ese mazazo en forma de no gol, el choque se encaminaría a los vestuarios con derrota por la mínima. 

Segunda parte

El guion del arranque de la segunda mitad era el previsible, con el Real Zaragoza volcado al ataque y el Extremadura buscando la contra que matara el encuentro. Protestaría mucho equipo y Romareda con un claro agarrón a Guitián de Barrera dentro del área, pero el árbitro no lo consideraba suficiente pese a parecerlo. El acoso y derribo era prácticamente total y el premio llegó, como tenía que llegar porque no cabía otro destino. 

Igbekeme le pegaba desde la frontal, pegaba en un defensor y Pombo, de notable alto, empujaba a las redes el 1-1 y hacía vibrar a La Romareda. Delmás por Zapater era, segundos más tarde, el primer cambio de la era Víctor Fernández que pedía más y más a los suyos. Primero Álvaro y después Lasure las tuvieron en sus botas, pero quedaba meridianamente claro que no celebraban los maños el día mundial de la eficacia. Buscando precisamente eso, Papu al campo meses después en detrimento de Guti, ya vacío en su esfuerzo. 

Y el georgiano cumplió con su cometido. Primera pelota que tocaba prácticamente en posición peligrosa, recorte hacia fuera y un zurdazo que quitaba las telarañas de la escuadra. Era el 2-1 y una sensación de justicia tranquilizadora por lo visto en el terreno de juego. Lo de tranquilizadora entre comillas porque la situación clasificatoria del Real Zaragoza invita a cualquier cosa menos a la calma. 

Buscando la contra ganadora entraría la velocidad por banda de Aguirre en detrimento de Álvaro, en uno de sus mejores partidos de las últimas semanas. Tras la demostración de corazón y fútbol faltaba la de madurez para atar el triunfo. La de templar los ánimos, calmar los nervios y meter en el zurrón tres puntos fundamentales. No pudo hacerlo Víctor Fernández, expulsado por Ocón Arraiz en el descuento por protestar un lance del juego. Parecía excesivo. 

El Real Zaragoza volvía a ganar en La Romareda por primera vez desde la jornada inaugural, en la que se impuso por idéntico resultado, 2-1, al Rayo Majadahonda. Lo más importante fue el triunfo, pero también ver a un equipo maño capaz de vencer a través de su fútbol en un electrónico. Y toma aire antes de unas navidades que, sin ser felices, al menos no son tan agónicas.

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