aragóndigital.es
Jueves, 19 de mayo de 2022
Cultura
27/5/2007

“Teruel sigue siendo un lugar surrealista"

Javier Atienza
Raúl Carlos Maícas posa con un ejemplar del libro
Raúl Carlos Maícas posa con un ejemplar del libro
Teruel.- “La marea del tiempo” es un retazo de trozos de vida de Maícas, entre 1998 y 2002, donde se suceden personajes surrealistas, situaciones curiosas, individuos anónimos y gente de la cultura española que el autor ha conocido gracias a la dirección de la revista “Turia”. El mismo también destila un cierto grado de amargura con Teruel, ciudad que “sigue siendo surrealista”.

Pregunta.- ¿Cómo se hace uno autor de diarios?
Respuesta.- Los autores de diarios somos una especie de escritores secretos. Lo que se llama la literatura del yo todavía está en España muy poco cultivada, solamente en la última década hay una cierta tendencia editorial, pero todavía sigue siendo un género poco trabajado. Para mí es el género más cómodo, en el que me siento más a gusto. El diario es una especie de cuaderno donde uno vuelca de manera cotidiana sus pequeñas historias, sus anécdotas, sus comentarios, sus análisis, sus divagaciones, etc.

P.- ¿Qué aportan los diarios a la literatura actual?
R.- El diario es un género muy moderno, muy de nuestro tiempo, porque en una vida tan fugaz como la que llevamos ahora, donde no hay apenas tiempo para leer según que cosas, el diario es algo interactivo, en el sentido de que puede empezarse a leer por cualquiera de sus páginas y leer un pequeño fragmento. En realidad, el libro es un calendario sin fechas que está en un espacio de tiempo. “La marea del tiempo” es la segunda parte de mis escritos y ocupa un periodo de tiempo de cuatro años que va del 98 al 2002.

P.- ¿Cuenta todo lo que le sucedió en los años en los que escribió este diario?
R.- No. Lo que se ha publicado es una síntesis depurada de lo que es una escritura cotidiana. El diario es para mí como un manual de autoayuda, de terapia. Diariamente vierto mis desahogos negro sobre blanco y lo que ahora ve la luz es un trabajo depurado de esos escritos cotidianos. En ocasiones me siento como el doctor Jeckill y Mr. Hyde, ya que paso muchas horas al día como periodista institucional pero lo que de verdad me gusta es escribir. Robo tiempo de donde no lo hay y por eso escribo un diario, porque es completamente flexible. Un día puedes anotar unas pocas líneas y otro escribir una pequeña narración.

P.- Pero, al margen de contar una serie de sucesos, “La marea del tiempo” es también un ejercicio literario.
R.- “La marea del tiempo” es un pequeño homenaje al escritor catalán Marià Manent, que hablaba en su libro “Diario disperso” de la necesidad de salvar las pequeñas cosas, esos pequeños acontecimientos que da la vida pero que dejan huella y trascienden un poco esa voluntad de contar la vida que pasa alrededor de uno mismo. Este libro no es un dietario en el sentido estricto, ya que no hay una anotación de fechas, es un ejercicio de literatura, con pasajes que son microrelatos y otros que son simples aforismos. En algunos el lector puede sentirse cómplice, pero en otros no. En cualquier caso, son textos que sacuden al lector y que espero que no le dejen indiferente.

Raúl Carlos Maícas ojeando uno de sus libros

Los personajes anónimos


P.- En su libro abundan las iniciales o la letra “x” para citar a la gente, salvo en el caso de personas famosas que las cita por su nombre. ¿A qué se debe?
R.- Hay nombres propios de personas conocidas ya que este libro es como una safari sentimental para mí. Las iniciales están porque no tengo vocación de héroe y vivo en una provincia que es una isla interior, y con vocación de seguir viviendo aquí, y no quiero que me ocurra como a un escritor que terminó siendo apaleado por sus convecinos. Con las iniciales en algunos casos juego al escondite y dejo que sea la imaginación del lector quien ponga los nombres, además muchos de estos personajes no son de un entorno inmediato. Se trata de un elemento intrigante que puede mover al morbo y la curiosidad del lector para adivinar quién está detrás. En cualquier caso, reflejan la necesidad que tiene uno de supervivencia en un medio muy próximo, en el que contar la verdad con nombres propios te puede salir muy caro.

P.- También se aprecia con claridad en sus diarios que usted tiene una relación difícil con Teruel.
R.- Creo que es una relación normal en muchos escritores, que viven y se sienten de algún sitio y de todo el mundo a la vez. Es algo tradicional en la literatura, no todos los días se tiene ánimo para ciertas cosas y algunas veces me gustaría practicar el arte de la huida y no quedarme aquí a hacer frente a los molinos de vientos, que haberlos haílos en la vida provinciana, donde a veces nunca pasa nada, todo es demasiado pesado y con los años uno termina cansándose.

La periferia

"La marea del tiempo" es el segundo volumen de diarios que escribe Maícas

P.- ¿Es difícil ser un intelectual en esta pequeña capital de provincia?
R.- Confieso que si no tuviera la terapia de los diarios y la dirección de la revista Turia, que me ha permitido conocer a más de mil escritores en estos 25 años, ya no estaría aquí. Aunque estas tareas son justificaciones que me permiten seguir vinculado a la ciudad y a la provincia, y no hacer como hemos hecho la mayoría de jóvenes con inquietudes que se han ido de Teruel a lo largo de estos años. Todos sabemos que aquí las expectativas han sido muy escasas y ha sido una dificultad trabajar en según qué ámbitos. Quedarse en Teruel tiene un plus de dificultad.

P.- Pero desarrollar productos culturales desde Teruel será más difícil.
R.- Escribir diarios es un género muy difícil en España, y practicar la tarea de hacer productos culturales como “Turia” desde la periferia también. En cierto modo es un lastre que tenemos que vencer, pero por otra parte te permite hacerlo con más libertad. Por ejemplo, una revista como “Turia” hubiera tenido más presiones de los círculos estéticos o camarillas de escritores si se hubiera editado en una gran ciudad. Desde aquí ha sido como la labor de un francotirador que vive en un sitio como es Teruel, donde hemos logrado la suma de todas las voluntades, una especie de mestizaje cultural. Hemos hecho que lo local sea universal y que pueda leerse en Sevilla, Santiago de Chile o Nueva York sin que se caiga de las manos.

P.- Usted mismo ha calificado algunas de las situaciones que se cuentan en su libro como de “surrealistas”, ¿puede explicar por qué?
R.- Teruel sigue siendo un lugar surrealista. Lo dije y me reafirmo. Sólo hace falta pasear y detener la mirada con los ojos de un escritor, tener un poco de tiempo y charlar con determinados personajes para descubrir que hay una realidad que no es la turística. Es una realidad que nos dice que hay otros mundos y que están en la ciudad también. A mí me encanta descubrir personajes que parece mentira que existan en un sitio tan rutinario y pequeño como este, pero hay que mirar más allá del día a día y de los personajes más populares, donde te encuentras que detrás de una situación pintoresca y más o menos simpática hay una historia que se puede contar y analizar.

P.- ¿Qué cuenta “La marea del tiempo”?
R.- El libro son muchas cosas, no solo es el retrato de la ciudad. Es una galería de personajes que pueden ser cotidianos, gente que descubriste en un viaje o con los que tienes una vieja amistad. Se trata de personajes más o menos conocidos, como Antonio Saura, Pedro Laín Entralgo u otros de la vida cultural española con los que he tenido la suerte o la desgracia de toparme, y de los que doy la visión subjetiva de un idealista.
comentarios
Sin comentarios en la noticia