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Lunes, 27 de enero de 2020
Deportes
27/1/2002

Veni, vidi, vinci

Enrique Coscolín
Imagen de archivo
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Zaragoza.- La gente se ha divertido en La Romareda. Con esa afirmación que desde hace muchos meses no se podía decir se define todo lo ocurrido este domingo en el terreno de juego zaragocista. Y es que el conjunto maño, con la llegada de Milosevic, la entrada de Aragón y Jamelli, y con Costa en el banquillo, ha dado un cambio radical.

Tras una primera mitad en la que los madrileños han tenido muy buenas ocasiones de marcar, la segunda ha sido toda del Real Zaragoza y en ella se ha demostrado que es un equipo que puede jugar bien al fútbol, marcar y conseguir victorias para no flirtear con los puestos de descenso.

Más emotivo no podía ser el inicio de un encuentro en el que volvían a La Romareda dos personas muy importantes para el zaragocismo como lo son Luis Costa, en el banquillo, y el yugoslavo Savo Milosevic, en la punta de ataque. Además, si a eso le unimos que el capitán Xavi Aguado batía el record de José Luis Violeta, de partidos disputados con la elástica blanquilla, es lógico que las atronadoras ovaciones se hayan repetido en los prolegómenos del encuentro.

Pero con las emociones no se marcan goles y ya se ha encargado el Rayo Vallecano de devolver a los maños a la cruda realidad. Los hombres de Costa, con las novedades en el once de Pablo, José Ignacio, Aragón, Jamelli y el mencionado ariete yugoslavo, han salido bien posicionados con imprecisiones en defensa.

A los 13 minutos los de Gregorio Manzano ya habían dispuesto de tres ocasiones de marcar. Una falta directa de Baljic, ligeramente desviada, un cabezazo de Pablo Sanz que ha detenido Láinez y un mano a mano, de nuevo de Baljic, que salvaba in extremis el cancerbero maño han dejado clarísimo que los madrileños no venían a defender su meta.

LOS MEJORES MINUTOS DE LA TEMPORADA

A pesar de todo, en el Real Zaragoza se ha notado cierta mejoría en su juego y se han vivido esta tarde unos de los mejores minutos de casi toda la temporada. Cuando Aragón ha dirigido los destinos del equipo, Milosevic se ha movido como él sabe y se ha compenetrado con Jamelli; el conjunto blanquillo ha tenido oportunidades y ha deleitado a su afición. Y es que el yugoslavo ha protagonizado las jugadas más claras, primero con una gran combinación con el brasileño que, finalmente, Vellisca lanzaba alto y, poco después, con una acción individual recorriendo todo el terreno vallecano que Acuña no ha podido culminar con gol.

Así hasta el ecuador de la primera mitad en la que todo ha girado de nuevo 180 grados. El Rayo se ha estirado y en el minuto 22 ha dejado boquiabiertos a los espectadores que se han dado cita en el municipal cuando se ha adelantado en el marcador. Un preciso centro de Baljic desde la izquierda lo ha rematado con una enorme clase su compañero Bolic. Y los de Manzano no se han quedado en eso, puesto que aprovechando el bajón maño, dos minutos después han estado a punto de aumentar su renta con un peligroso centro de Peragón, de nuevo hacia Balic (su hombre más peligroso) ante el que Láinez se ha tenido que emplear a fondo en dos ocasiones.

Con el gol y el mejor juego visitante las dudas han vuelto a sobrevolar La Romareda, y es que entonces los blanquillos no han sabido leer el encuentro y han recurrido a sus viejos defectos de mandar pelotazos en largo en lugar de jugar el balón en la medular. Así las ocasiones no han llegado y, salvo un endiablado remate de Vellisca que se iba fuera por poco y dos acciones a balón parado que los vallecanos sacaban bajo palos, los pupilos de Costa apenas inquietaban al meta Etxeberría.

REACCIÓN Y TRES PUNTOS VITALES

La segunda parte sólo ha tenido un color, el blanco del Real Zaragoza. Los hombres de Costa han controlado el balón, han dominado el juego y han creado múltiples ocasiones de marcar. De esa manera han encandilado a su público, han remontado el partido y han asegurado los tres puntos con el yugoslavo Milosevic como el gran protagonista del encuentro con dos goles, aunque el brasileño Jamelli y Santiago Aragón también hayan tenido mucho que decir en el resultado final.

Primero Acuña, al botar un discutible libre indirecto dentro del área, igualaba el marcador. Trece minutos después Jamelli se inventaba una gran jugada personal en el interior del área y José Ignacio cedía a Milosevic para que marcara a placer. La Romareda estallaba de júbilo y es que no podía ser menos, el hijo pródigo había vuelto y lo hacía con un gol debajo del brazo.

Y no sólo uno, ya que en el minuto 73, el propio ariete balcánico dejaba visto para sentencia el choque con el tercer tanto, segundo de su cuenta. Un balón larguísimo del brasileño llegaba a Milosevic, posiblemente en fuera de juego, y con la clase que le caracteriza, sorteaba a Etxeberría para marcar a puerta vacía.

De ahí al final, tranquilidad, hasta que a falta de cinco minutos Míchel recortaba distancias, pero demasiado tarde para arrebatarle al Real Zaragoza una victoria que le viene como anillo al dedo y cuando más la necesitaba.
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