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Martes, 28 de junio de 2022
Sociedad
7/10/2007

“Hasta hace unos años los antitaurinos en Zaragoza eran considerados unos herejes”

Silvia Ainaga
Amnistía considera que hay que prohibir que los niños asistan a las corridas
Amnistía considera que hay que prohibir que los niños asistan a las corridas

Zaragoza.- Un escrito al delegado del Gobierno en Aragón por parte de la “Plataforma de aficionados de la plaza de toros de Zaragoza” pretendía conseguir la prohibición de la manifestación antitaurina del 7 de octubre. Sin embargo, los defensores de los derechos de los animales vuelven a juntarse este domingo en los aledaños de la Misericordia para recordar que las corridas de toros son “un espectáculo sangriento, donde se tortura a un animal”, ha explicado la responsable de comunicación de Amnistía Animal Zaragoza, Felicidad Osta, una de las entidades organizadoras del acto.

Junto a ellos colaboran otras asociaciones como Libera, Equanimal, CACMA, PACMA, Colectivo Antitaurino de Manlleu, etc. Su objetivo es superar las 1.500 personas, de Aragón y llegadas de otros lugares de la geografía española, que en 2006 se unieron contra el maltrato animal y las torturas en nombre de la tradición.

Pregunta.- ¿Hay cada vez más voces contra la tauromaquia o ser antitaurino está todavía mal visto?
Respuesta.- Cada año somos más los que nos oponemos a la barbarie en nombre de la tradición. La mayor parte de las encuestas dicen que una gran mayoría estamos en contra de las corridas de toros, y aunque será necesario que pasen varias generaciones para abolir esta vergüenza, al final se logrará. En una sociedad que se presupone civilizada, no tienen cabida este tipo de festejos.

P.- ¿Existe rechazo ciudadano en Zaragoza a las corridas de toros?
R.- La capital aragonesa fue pionera en el tema de las manifestaciones antitaurinas en España. La desorganización entre los grupos y los problemas para que la información llegara bien a la gente, dificultaron el proceso y no acudía mucha gente. Además, en Zaragoza hay mucho más arraigo taurino que en ciudades como Barcelona, donde lo normal es ser antitaurino. Aquí hasta hace unos años, te consideraban “hereje”, aunque afortunadamente las cosas van cambiando.

P.- Desde la “Plataforma de aficionados de la plaza de toros de Zaragoza” ha habido un intento de evitar que se celebre la manifestación.
R.- Hasta hace unos años sólo acudíamos unos pocos a la plaza de toros para manifestar nuestra repulsa, y los taurinos se nos reían literalmente. Las tensiones siempre han sido evidentes, y aunque han sido manifestaciones pacíficas y nunca ha habido altercados, sí se dejaban oír lindezas por ambas partes. Incluso nos hemos tenido que proteger de objetos que los amantes de esta salvajada lanzaban desde la plaza. Las cosas han cambiado, y cuando han visto la respuesta social que está teniendo el movimiento antitaurino, han intentado frenarlo. Para ello mandaron un escrito al delegado del Gobierno en Aragón, tratando de que prohibiera la manifestación o, en todo caso, modificara la fecha.

Esta zaragozana es una convencida defensora de los animales

P.- Pero finalmente no han conseguido ni una cosa ni otra, y la manifestación sigue adelante.
R.- Y además mucho mejor organizada, ya que nos vamos a dejar ver y oír por el centro de la ciudad. Hemos elegido el primer fin de semana de octubre porque coincide con el inicio de las fiestas del Pilar y por ende, con el inicio de la feria taurina. Tiene más sentido hacerla este día que no un 15 de febrero, por ejemplo, ya que ni tendría tanta repercusión ni acudiría tanta gente. Además, el 4 de octubre es el Día Internacional del Animal.

El papel institucional

P.- ¿Qué tiene de diferente la manifestación de este año?
R.- A las 16.30 horas nos juntaremos en la plaza del Portillo para gritar cánticos como “la tortura no es cultura”, entre otros. Allí estaremos hasta que los taurinos entren a ver el “espectáculo”, y después nosotros nos iremos hasta la plaza de España. Es en esta parte cuando la manifa tiene un carácter más alegre, ya que habrá grupos de percusión que amenizarán el trayecto. Por último, y frente a la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ), tendrá lugar una “performance” de varios compañeros mientras se lee un manifiesto.

P.- ¿Esperáis superar las 1.500 personas que participaron en la manifestación en 2006?
R.- Por supuesto. Además, y por segundo año consecutivo, se fletan autobuses desde Bilbao y Barcelona para que venga la gente, aunque otros muchos vienen en coches particulares. Que acudan otros compañeros supone un apoyo importante a la causa animalista, ya que el sufrimiento y la tortura animal no entiende de regiones. Hay que estar manifestándose por aquello en lo que se cree, y es de agradecer que la gente se solidarice y se mueva de sus casas para coger un autobús y se embarque en muchos kilómetros para estar en la manifestación.

P.- El Gobierno de Aragón no ha prohibido la manifestación antitaurina, pero, ¿colabora por la causa?
R.- Absolutamente nada. Se ha hecho una Ley de Protección Animal muy básica, porque el Gobierno central pasó esas competencias a las autonomías y Aragón no iba a ser la única región sin tener nada. Sin embargo, en nuestra Comunidad Autónoma los animales están absolutamente desprotegidos.

P.- ¿Cómo se podría actuar desde las instituciones?
R.- No subvencionando las plazas de toros, como hace la DPZ, propietaria de la Misericordia. También podrían prohibir que los niños entren a ver las corridas de toros, como ya se hizo en 1927 durante la Dictadura de Primo de Rivera. Es necesario educar en el respeto a los seres vivos y en particular a los animales. Un pueblo que basa sus tradiciones en la tortura y se regocija en la sangre y sufrimiento de un animal, es un pueblo enfermo y carente de principios.

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