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Domingo, 7 de marzo de 2021
Cultura
11/7/2008

La expresividad del paisaje japonés se muestra en el centro Joaquín Roncal

Ángela Santafé Barcos
Lacas de la exposición “Cerezos, lirios, crisantemos y pinos”

Zaragoza.- La belleza de las cuatro estaciones se puede contemplar en las obras de la exposición de arte oriental “Cerezos, lirios, crisantemos y pinos”, que desde este viernes y hasta el próximo 14 de agosto acoge el centro Joaquín Roncal. Las 86 piezas que se exponen pertenecen en su totalidad a la colección de arte oriental Federico Torralba del Museo de Zaragoza, que estos días acoge la exposición “Goya e Italia”.

En la muestra se pueden encontrar pinturas, estampas, lacas, marfiles y cerámicas japonesas de los siglos XVII a XIX. Casi todas ellas contienen referencias a los cambios de estación, un evento por el que los japoneses sienten especial admiración y que todavía en la actualidad abre las ediciones de los telediarios del país nipón.

Según Elena Barlés, una de las comisarias de la exposición, en la muestra se puede percibir el amor por la naturaleza que sienten los japoneses –rasgo característico de su tradición cultural-, y la incidencia de este hecho en su vida cotidiana.

A pesar de ser un pueblo expuesto “a la fuerza violenta de la naturaleza” -en referencia a los terremotos, volcanes o maremotos-, los japoneses se enamoran de los paisajes conforme el tiempo transcurre, ha asegurado Barlés. Además, la comisaria ha instado al público a asistir cuanto antes a esta “hermosa” exposición, “efímera como la flor del cerezo”.

Artistas como Goya

Los comisarios de la exposición, Elena Barlés y David Almazán, junto a Antonio Abad, de la Fundación CAI

David Almazán, también comisario de la muestra, ha calificado las lacas de esta exposición como una de las mejores colecciones del sur de Europa. Almazán ha comparado los grabados de la escuela japonesa Ukiyo-e expuestos con los de Goya, con la salvedad, ha apuntado, de que mientras el color en las impresiones no llegó a España a principios del siglo XIX, en Tokio ya se utilizaba más de 150 años antes.

En el siglo XVIII Tokio –antiguamente llamado Edo-, era la ciudad más grande del mundo, con un millón de habitantes. Los grabados de Ukuyo-e plasman la vida cotidiana de esta época. Algunos de ellos muestran a geishas o artistas de teatro reconocidas “como si aquí se tratara de una Rita Hayworth”, ha asegurado Almazán, que además ha reseñado el extraordinario grado de perfección de la cadena de artistas que elaboraban estas imágenes.

La exposición está divida en dos estancias. La primera consiste en un jardín japonés seco creado por el artista nipón afincado en Asturias, Tadanori Yamaguchi. En el segundo ambiente, donde se muestran las pinturas, caligrafías, miniaturas, lacas y otros objetos, los organizadores han querido recrear la “intimidad del hogar japonés”.

Japón y Expo

Antes de finalizar, los comisarios han explicado la razón de esta exposición y su vinculación con Expo Zaragoza 2008, donde el pabellón de Japón muestra una proyección en la que se cita la colección. Ante la imposibilidad de que el público disfrutara de ella por la exposición de Goya que acoge el Museo de Zaragoza, la Fundación Torralba-Fortún junto con la Fundación CAI-ASC y los comisarios decidieron, aunque fuera por unas semanas, dar la oportunidad a turistas y locales de disfrutar de esta obra.

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