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Miércoles, 22 de enero de 2020
Cultura
23/6/2009

El primer santuario celtibérico encontrado en Segeda revela que ya los celtíberos celebraban el solsticio de verano

Bárbara Blanco Natalías
Francisco Burillo durante su intervención
Francisco Burillo durante su intervención

Zaragoza.- Hace cinco años se descubrió una estructura monumental situada extramuros de la ciudad de Segeda, inmediata a la muralla. Entonces, sorprendió su construcción monumental: son muros de dos hiladas de grandes sillares de yeso, rellenos con un enlosado de piedras y cubierto en la zona excavada con adobes que apoyaban directamente sobre los límites de los muros. Ahora, el Proyecto Segeda iniciado en el año 1998 bajo la dirección del profesor, Francisco Burillo Mozota, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Zaragoza, ha determinado que los hallazgos pertenecen al primer santuario celtibérico identificado y vinculado a una ciudad.

Por su situación y la disposición de los muros, se clasificó como un monumento conmemorativo sin función definida, pero el profesor Manuel Pérez, profesor de Geodesia y Cartografía de la Universidad de Salamanca, hizo un estudio arqueoastronómico en 2009 viendo la existencia de una alineación de la bisectriz del ángulo de 130º con el cerro de la Atalaya, un hito destacado del paisaje.

Con estos estudios, se determinó la situación astronómica del firmamento en el año 200 a.C., fecha aproximada de construcción del citado monumento y pudo observar que la citada dirección marcaba el solsticio de verano. El día 21 de junio se pudo certificar esta hipótesis; lo cual determina la función de santuario celtibérico de la Plataforma Monumental de Segeda.

El estudio de fotografía aérea sobre los años 40 ya determinaba una estructura aislada de planta cuadrangular, situada el extrarradio de la ciudad, lo que llevó a pensar que se trataba de una estructura de fortificación, que serviría de defensa para la ciudad. Pero los restos descubiertos en las excavaciones de 2004, una gran estructura aislada cerrada por dos muros, con una longitud conservada de 10 y 16,6 metros y tan sólo dos hiladas de altura construidos con grandes sillares de yeso, algunos de más de 500 kilos que unen en un ángulo de 130 grados, determinaron que se trababan de un hecho inusitado en la arquitectura de la época.

El día 21 de junio se pudo observar como a las 21.20 horas el sol se colocaba encima de la cumbre del cerro de La Atalaya

Esta construcción carece de paralelos conocidos en la Arqueología de Europa Occidental. Su magnitud muestra que se trata de una obra pública de la ciudad de Segeda que refleja en su situación extramuros de la ciudad, la creación de un hito en el paisaje para que fuera reconocida desde lejos como un elemento importante e identificador relacionado con Segeda.

“Es la primera vez que nos encontramos con una estructura que podemos identificar como un santuario. Sabemos como son las casas, como son las murallas, pero hasta ahora no sabíamos como era el aspecto sacro. En todas las sociedades antiguas la sacralizad es clave, rige toda la vida”, ha señalado el director del Proyecto Segeda, Francisco Burillo.

Desde el principio, ha llamado la atención su gran extensión de 312 metros cuadrados, el extraño ángulo que formaban los muros -de 130 grados en vez de 90 grados- y la situación de esta plataforma en un punto topográfico muy destacado del entorno de la ciudad, lo que le dota de una gran visibilidad. “En lo que es la estructura, hemos encontrado algún fragmento de cerámica que nos ha servido para poder datar que es anterior al 153 a.C. Y en lo que corresponde al entorno inmediato, han aparecido enterramientos visigodos destruidos por el arado que explican por qué a este lugar le llamaban Cadalso”, ha indicado Burillo.

Los estudios han determinado que no existió ningún condicionante topográfico a la hora de ubicarlo, por lo que fue intencionado la orientación de los muros que la limitan así como el extraño ángulo de 130 grados que los une en el extremo descubierto.

El solsticio de verano, que actualmente es el 21 de junio, en el año 200 a.C. era el 26 de junio. Es el día más largo del año y su celebración ha pervivido en las fiestas de San Juan. El solsticio de verano es una de las alineaciones más frecuentes en la Arqueología y los casos más famosos son las estructuras megalíticas de la Edad del Bronce.

En la plataforma de Segeda, el solsticio de verano se sitúa por la línea que une la bisectriz del ángulo de 130 grados

Se trata del primer santuario celtíbero identificado y vinculado a una ciudad

en que se unen los muros y la cima de La Atalaya, cerro destacado en el paisaje y situado en el término municipal de Belmonte, donde se ubica un yacimiento arqueológico que remonta a la Edad del Bronce.

“Hicimos la observación desde la bisectriz y observamos que el sol se desplazaba y coincidía exactamente con la punta de la montaña. Con esto, pudimos constatar que la construcción se hizo para que la bisectriz se orientara perfectamente con el sol en el solsticio”, ha destacado Burillo.

El día 21 de junio de 2009 se pudo observar como a las 21.20 horas el Sol se colocaba encima de la cumbre del cerro de La Atalaya, segundos antes del ocaso solar y desapareció en el horizonte.

No es sólo el solsticio de verano la única orientación astronómica que se observa desde la Plataforma Monumental de Segeda. En el año 2009, ha existido una coincidencia entre el solsticio de invierno y la luna llena, pero habrá que esperar hasta el 2028 para volver a encontrar esta coincidencia. 

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