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Viernes, 19 de julio de 2019
Tribuna Digital
Eugenio Calleja

24/3/2019

En general

Es verdad el refrán que dice: “Cada uno cuenta de la feria como le va en ella”. Algunas cosas han evolucionado o cambiado para mejorarnos la vida y, otras, empeoran, día a día, por el empeño de iniciativas políticas y sociales que van en dirección contraria a la realidad que observamos y vivimos.

¿Vivimos mejor o peor que hace cuarenta años? En general, siempre la generalidad, vivimos mejor; sin embargo, los índices de pobreza aumentan, las prestaciones sociales sufren recortes, la contaminación no se ataja, las tensiones sociales son el pan nuestro de cada día.

El 21 de noviembre de 2018, la Asociación de Exparlamentarios de las Cortes de Aragón visitábamos las nuevas instalaciones de la multinacional Pikolin en Plaza. Y yo que, durante 36 años, trabajé en una gran multinacional como Opel – hoy perteneciente al grupo PSA – quedé sorprendido – salvando el producto que se fabrica, de los avances tecnológicos que ayudan a producir más con menos, ¿lo sabíamos? Mano de obra y, también, contribuyen a mejorar la seguridad en el trabajo, ¿aceptable?

Acercarse al terreno de lo concreto, requiere de la observancia de las tareas y funciones a desempeñar en los puestos de trabajo y, cómo no, dependiendo del proceso productivo de la cadena de montaje siempre – o al menos de momento – implica repetitividad, monotonía, lesiones…., aunque la rotación hace algo más llevadero el trabajo y debería ser una realidad en la mayoría de los trabajos. Y a la espera de la llamada “fábrica sin luz”, ¿llegará?: aéreas de trabajo con garitas (centros de control) y monitores que controlan el proceso productivo sin operarios en las líneas de producción; solo intervienen técnicos muy especializados para resolver los problemas que surjan en la fabricación del producto.

Cada vez adquiere mayor fuerza y se especula que la intensidad de la fabricación de robots e inteligencia artificial lleva implícito la disminución de mano de obra; pero, a su vez, están surgiendo nuevas profesiones, que no se sabe si absorberán la pérdida de empleo que representa la automatización. Y otro de los debates – que hace tiempo se han puesto sobre la mesa – es si la proliferación de robots servirá para financiar la Seguridad Social y las pensiones; y si, como bien dicen algunos expertos, estaremos tan a gusto trabajando  que no se querrá jubilar nadie, ¿verdad?

Ese esfuerzo tecnológico debería servir para vivir mejor, ¿esclavos? La realidad generalizada nos indica que no es así.

Digo: lo de nacer es una cosa muy importante y lo de vivir importantísimo.


* Experto Sociolaboral y Técnico en Prevención de Riesgos Laborales